Pinceladas
13 y 14 de septiembre de 2008
Indulgencias
Es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya borrados en cuanto a la culpa, que el fiel cristiano debidamente dispuesto y cumpliendo con unas ciertas y determinadas condiciones, consigue por MEDIO DE LA IGLESIA, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos.
La indulgencia es Parcial o Plenaria, según libre en parte o en todo de la pena temporal debida por los pecados. Nadie que gane indulgencias puede aplicarlas a otras personas que aun viven.
Para ganar la Indulgencia Plenaria debe: excluir todo afecto al pecado (incluso venial), Confesión Sacramental, la Comunión Eucarística y orar por el Sumo Pontífice. Las indulgencias, tanto Parciales como Plenarias, pueden siempre aplicarse a los difuntos a manera de sufragio.
INDULGENCIA PARCIAL: (Varias al día)- Utilizando objetos de piedad (crucifijo, rosario, escapulario, medalla) debidamente bendecido por un sacerdote o diacono.
- Cuando el fiel cristiano, en el cumplimiento de sus obligaciones y en el sufrimiento de la vida, eleva su alma a Dios con humilde confianza y añadiendo una humilde invocación.
- El fiel cristiano que se da a sí mismo o comparte de sus bienes con los más necesitados.
- Cuando nos privamos de una cosa lícita y agradable.
- Una visita a Jesús Sacramentado para adorarlo.
- Al que trabaje en enseñar o aprender la doctrina cristiana.
- El que participa de un retiro por tres días íntegros.
- Rezando el Ángelus (Tiempo Ordinario) o el Reina del Cielo (Tiempo Pascual).
- Con la veneración y debida lectura de las Sagradas Escrituras.
- Cuando realiza oración mental.
- Orando por las vocaciones sacerdotales.
- Cuando hace la Señal de la Cruz con devoción.
- Con una Confesión Sacramental.
- Adoración del Santísimo Sacramento durante al menos media hora.
- Lectura piadosa de la Sagradas Escrituras durante al menos media hora.
- El ejercicio del Santo Viacrucis.
- El rezo del Santo Rosario en una Iglesia u oratorio o en familia.
- Visita a Jesús Sacramentado por más de media hora.
- En la participación del Viernes Santo en la adoración de la Cruz.
- Con la veneración debida y lectura de las Sagradas Escrituras por espacio de media hora.
- Primera Comunión: Los que la reciben por primera vez y los que le acompañan ese día.
- PRIMERA MISA DE UN NEOSACERDOTE: A quien la celebra como los que participan.
- En peligro de muerte inminente.
6 y 7 de septiembre de 2008
¿IMAGINAS SI LE DEDICÁRAMOS A LA BIBLIA EL LUGAR E IMPORTANCIA QUE LE DEDICAMOS AL CELULAR?
- ¿Y si siempre cargáramos nuestra Biblia?
- ¿Y le diéramos una ojeada varias veces al día?
- ¿Y nos volviéramos para buscarla cuando la olvidamos en casa o en la oficina?
- ¿Y si la usáramos para enviar mensajes a nuestros amigos?
- ¿Y si la diéramos de regalo a los chicos, para su seguridad, y para estar comunicados con ellos?
- ¿Y si la lleváramos cuando viajamos, en caso de necesitarla como auxilio?
- ¿Y si echáramos mano de ella en casos de emergencia?
Al contrario del celular, la Biblia no se queda sin señal. Nos podemos conectar con ella en cualquier lugar. Y lo mejor de todo, no se corta la comunicación, y la carga de batería es para toda la vida.
“Busca al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo porque está cerca.” (Is 55,6)
TELÉFONOS DE EMERGENCIA:
- Cuando estés triste, marca Juan 14
- Cuando las personas hablen de ti, marca Salmo 27
- Cuando estés nervioso, marca Salmo 51
- Cuando estés preocupado, marca Mateo 6, 19-34
- Cuando estés en peligro, marca Salmo 91
- Cuando Dios parece estar lejos, marca Salmo 63
- Cuando tu fe precisa ser fortalecida, marca Hebreos 1
- Cuando estés solitario y con miedo, marca Salmo 23
- Cuando estés duro y crítico, marca 1 Corintios 13
- Para saber el secreto de la felicidad, marca Co13, 12-17
- Cuando te sientas triste y solo, marca Romanos 8, 31-39
- Cuando desees paz y descanso, marca Mateo 11, 25-30
- Cuando el mundo parece más grande que Dios, marca Salmo 90
¡APAGA EL CELULAR PARA CONECTARTE CON EL CREADOR!
30 y 31 de agosto
Oración del Soldado Desconocido
¿Me oyes, Dios mío?
Yo nunca jamás he hablado contigo,
pero hoy quiero saludarte.
Tú sabes que desde mi infancia
me han dicho que Tu no existías,
y yo fui tan bruto que me lo creí.
Yo nunca me había dado cuenta de lo hermosa de tu creación.
Hoy, de repente, al ver las profundidades del firmamento,
al ver ese cielo estrellado encima de mí,
se me han abierto los ojos.
Maravillado, comprendí su luz.
¿Cómo he podido vivir tan cruelmente engañado?
Yo no sé, Senor, si Tú me tiendas la mano,
pero yo te confió este milagro y Tú me vas a entender:
En lo más hondo de este terrible infierno,
la luz ha brotado en mí y yo te he visto.
No voy a decirte nada más, tan solo la alegría de conocerte.
A medianoche, tendremos que pasar al ataque,
pero no tengo miedo: Tú nos miras.
¡Escucha! Es la señal Que puedo hacer?
¡Estaba tan bien contigo!
Quiero decirte una cosa más:
Tú sabes que el combate va a ser malo. Quizás esta noche llamaré a tu puerta.
Aunque yo nunca haya sido amigo tuyo,
¿me dejarás entrar cuando llegue?
Pero no estoy llorando, ya ves lo que me ocurre,
mis ojos se han abierto.
Perdóname, Dios, voy a partir y seguramente ya no vuelva; pero,
¡Que milagro! ¡Ya no tengo miedo a la muerte!
Esta oración se encontró en el año 1945 en el bolsillo de un soldado desconocido, muerto en la batalla. Este soldado era ruso, formado en el ateísmo beligerante del poder soviético. Esta oración es un grito de fe de un hombre que ha descubierto a Dios a las puertas de la muerte, que se le presenta como inevitable y se abandona gozoso en las manos del Nuevo Amigo.
16 y 17 de agosto
Acto de amor a Dios
Yo te amo, Dios mío y mi único deseo es amarte hasta el úúltimo momento de mi vida. Te amo, Dios infinitamente amable y prefiero morir amándote a vivir un solo instante sin amarte. Te amo, Señor, y la gracia que Te pido es la de amarte eternamente. Te amo, Dios mío, y deseo el cielo Sólo para poder tener la felicidad de amarte Con todas mis potencias. Te amo, Dios mío, infinitamente bueno y temo el infierno sólo porque ahí no tendría jamás el dulce consuelo de amarte. Dios mío, si mis labios no pueden decirte a cada instante que Te amo, quiero que mi corazón Te lo repita cuantas veces yo respire. Dios mío, dame la gracia de que sufra por Tu amor y de amarte en mi sufrimiento. Te amo, mi Divino Salvador, Porque Tú has sido crucificado por mí. Te amo, Dios mío, porque me tienes crucificado para acercarme a Ti. Amar a un hombre Dios crucificado por nosotros, Es amor de gratitud. Amar a un Dios que nos crucifica es amor generoso. Dios mío, concédeme que muera por tu amor Y conociendo que Te amo. A medida que me acerque a la muerte, dame la gracia de aumentar mi amor y de perfeccionarlo. Amén.
San Juan María Bautista Vianney
(Santo Cura de Ars)
Patrono Clero Diocesano
9 y 10 de agosto de 2008 -- SILENCIO EN LA SANTA MISA
¿Por qué hay que hacer silencio en la Iglesia?
La Iglesia es la Casa de Dios, Casa de oración (Mt 21, 13), el lugar donde Dios nos espera para escucharnos, hablarnos, aconsejarnos, etc. ¿Cómo vamos a escuchar la voz de Dios si estamos hablando con el vecino o por el celular?
El Catecismo de la Iglesia dice en el 2186: “El domingo es un tiempo de reflexión, de SILENCIO, de cultura y de meditación, que favorecen el crecimiento de la vida interior y cristiana”. Además, es de buena educación que cuando alguien está hablando uno hace silencio para escuchar.
VESTIMENTA PARA LA IGLESIA
¿Cómo hay que vestirse para ir a Misa?
La respuesta hay que buscarla en la moral cristiana. La virtud de la Templanza es la que modera los apetitos del concupiscible. Y concretamente esta virtud cardinal tiene otras virtudes anexas que hacen al hombre bueno y a sus actos. La modestia en el vestir es: una virtud que tiene por objeto guardar el debido orden de la razón en el arreglo del cuerpo y del vestido y en el aparato de las cosas exteriores
Las cosas exteriores que se utilizan, consideradas en sí mismas, no son viciosas; pero pueden serlo por el uso inmoderado, porque no se conforma a la recta razón. Además hay que tener en cuenta que la intención del que obra puede viciar toda la acción. Si uno se viste mal para provocar a los hombres o por vanidad, toda la obra es desordenada. También lo afirma el sentido común, que nos dice que uno debe vestirse de acuerdo a las circunstancias, siempre decorosamente, pero la sacralidad de la Iglesia, como lugar Santo pide que uno se vista decentemente.
2 y 3 de agosto de 2008 - PASOS A SEGUIR AL CONFESARSE
:- COMIENZO INVOCANDO LA SANTÍSIMA TRINIDAD: EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.
- PADRE HACE ___ TANTOS DÍAS QUE ME CONFESE LA ÚLTIMA VEZ:Debo decir cuándo fue la última confesión y si cumplí la penitencia.
- ME ACUSO DE LOS SIGUIENTES PECADOS: Debo decir los pecados, (MIS PECADOS Y NO LOS DEL VECINO) sin añadirle ni quitarle nada. No se debe omitir ningún pecado al confesor. Es un encuentro con Cristo, Buen Pastor que me acoge y me perdona.
- CUMPLIR LA PENITENCIA: Debo cumplir la penitencia que me fuese impuesta por el sacerdote lo antes posible.
RECUERDA:
- Mientras espero en la fila mi turno, debo estar haciendo un buen examen de conciencia, no hablando.
- No hay confesiones de un segundo.
- La confesión no es un pase para comulgar sino un proceso de conversión, de cambio de vida, de actitudes, de la manera de actuar. (Juan 20, 19-31)
- Después de la Confesión debo vivir como un buen cristiano trabajando por la santidad de vida. (1 Pedro 1, 16)
Cuentan que…
En la vida de San Cirilo de Jerusalén se cuenta este episodio: “Una Semana Santa había mucha gente esperando para confesarse, y entre ellos vio al demonio. Le preguntó el Obispo qué hacía allí, y el demonio respondió que hacía un acto de penitencia.
-¿Tú, penitencia?, le replicó el santo.
Yo te lo diré, repuso el demonio: ¿No es un acto de penitencia satisfacer y restituir lo que se quitó? Pues yo quité a todos estos la vergüenza para que pecasen, y ahora vengo a restituírsela para que no se confiesen".
Miedo, vergüenza, falta de sinceridad..., son peligros a evitar en la confesión. Si somos conscientes de que es Jesucristo mismo quien perdona los pecados por medio del sacerdote, superaremos mejor esas actitudes que a ciertos cristianos les retraen al confesarse.
26 y 27 de julio de 2008 - Confesión vs Dirección Espiritual
¿Es lo mismo hablar con el sacerdote que confesarse? ¿Puedo consultar de una situación o problema cuando voy a confesarme?
La confesión es el sacramento por medio del cual recibimos la absolución por parte del sacerdote de todos nuestros pecados si estamos verdaderamente arrepentidos. Dialogar, consultar, buscar un consejo, hablar de un problema se realiza en la dirección espiritual durante horas de oficina.
La confesión es para reconciliarme con Dios, pidiendo perdón de mis pecados, no de las faltas del vecino, de mi esposo o de mis hijos.
Para recibir DIGNAMENTE el Sacramento es necesario:
- Examen de conciencia
- Arrepentirse de los pecados
- Propósito de enmienda
- Confesarse
- Cumplir la penitencia
"PARA UNA DEBILIDAD INFINITA: la nuestra. HAY UNA MISERICORDIA INFINITA: la de Cristo".
19 y 20 de julio de 2008 - Principios anti stress
Sométete al Señor: Quizá no te has dado cuenta que mucho de nuestro cansancio proviene de hacer resistencia a la voluntad del Señor. Si decides vivir no a tu estilo sino al de Él, te ahorrarás mucha fatiga. Mt 11, 28-30.
Convierte los afanes en peticiones: Es importante que sepas que no estás sin socorro en este universo. Hay alguien que se preocupa por ti. ¿Por qué no le pides? Esa es una de las maneras en que muestras tu fe. Pero sin fe no solo le desagradas sino que también te frustras viviendo como cualquiera de este mundo, sin Dios y sin esperanza. Fil.4:6.
Aprovecha el tiempo: Sí. Este también es un principio bíblico. El tiempo puede ser redimido. Ordénalo bien y aprovéchalo al máximo, incluyendo en él un tiempo adecuado de descanso. Col.4:5.
¡Confía!: Muchos de nuestros temores y tensiones encuentran campo abierto para afincarse en nuestro corazón cuando no tenemos seguridad de la bendición de Dios. Pero ya nos ha dicho él que somos de más valor que las flores y las avecillas ante Sus ojos. ¿Cómo no encaminará nuestra vida hacia el bien?
Jeremías 33, 3 “Clama a mí, yo te responderé y ten enseñare cosas grandes y ocultas que no conoces…”.
.jpg)